En Sevilla persisten altas tasas de desempleo -29,1%-, descienden los niveles de protección y un 40% no recibe ningún tipo de prestación. A esta situación se une la precariedad laboral (temporalidad, bajos salarios, economía sumergida), aumentando el número de trabajadores pobres. Hay una cronificación de la pobreza, y se estima que el 33,7% de la población de Andalucía y el 51,1% de la población infantil se encuentra en riesgo de exclusión. Estos son algunos de los datos más llamativos de la Memoria 2015 de Cáritas diocesana de Sevilla, que ha sido presentada esta mañana en rueda de prensa.

Son datos que hablan de una sociedad fragmentada y precaria, y que nos conducen a un escenario preocupante para muchas familias que empiezan a normalizar situaciones propias del empobrecimiento y la inseguridad económica. En la Memoria se constata una limitación creciente de las familias para atender sus necesidades, y critica que frente a esta situación se planteen políticas económicas y sociales basadas en el “austericidio” y en los recortes en unas políticas sociales incapaces de hacer frente a esta situación.

En la memoria se subraya el hecho de que la exclusión social, la vulnerabilidad y la pobreza sean fenómenos estructurales: “han venido para quedarse”. Además, la evolución de la atención desde las Cáritas Parroquiales expresa esta realidad donde un número elevado de personas y familias han perdido esperanza en su proyecto vital.

El director de Cáritas Diocesana, Mariano Pérez de Ayala, ha señalado que esta Memoria 2015 permite a Cáritas rendir cuentas ante la Iglesia y la sociedad: “es un momento especialmente significativo, que nos permite hacer una lectura de la realidad social en la Archidiócesis de Sevilla”.

Cáritas diocesana cuenta con un importante contingente humano sin el que resultaría imposible sacar adelante los numerosos proyectos que dirige. Durante el año 2015 prestaron su ayuda a las personas más desfavorecidas 2.744 voluntarios y voluntarias y 77 personas contratadas.

El Arzobispo de Sevilla ha subrayado la importancia de instituciones como Cáritas o Manos Unidas en la lucha de la Iglesia contra la pobreza, y ha calificado a ambas como “las joyas de la corona” de esta acción eclesial. Mons. Asenjo Pelegrina ha ponderado el hecho de que el 75% de los recursos de Cáritas Diocesana procedan de las aportaciones voluntarias de los cristianos “y de quienes no se sienten cristianos pero valoran positivamente el trabajo de Cáritas”.

Perfil de las personas atendidas

Por su parte, Auxiliadora González, secretaria general de esta institución, ha esbozado el perfil de los beneficiarios de la acción de Cáritas en Sevilla, una acción que “tiene rostro femenino”. Las cifras de la atención primaria en las Cáritas parroquiales hablan por sí solas: en 2015 se han atendido a 18.068 familias (un 6% menos que en 2014), un total de 63.187 personas. En su mayoría son mujeres con edades comprendidas entre 25 y 55 años. Suelen ser familias con cuatro miembros, aunque también hay familias monoparentales y con varias generaciones en su seno. Su situación económica es muy precaria y presentan dificultades para atender adecuadamente las necesidades básicas de la vida diaria. En cuanto a su situación laboral, predomina el desempleo de larga duración, y cuando consiguen empleo, este tiene un carácter precario y suele ser un trabajo eventual en la economía sumergida. El perfil se completa con niveles académicos bajos, la mayor parte son españoles y en menor medida inmigrantes.

En 2015 disminuyó un 4% la cifra de intervenciones realizadas, un total de 135.699. Respecto al año anterior aumentó el porcentaje de intervenciones relacionadas con alimentación y ropa, mientras que se redujo ligeramente el porcentaje destinado a la vivienda y material escolar. Estas intervenciones –atención primaria- han supuesto una inversión por parte de las Cáritas parroquiales de 4.609.387 euros.

IMG_4018En la Memoria 2015 se subraya el “enorme esfuerzo” realizado por los servicios de acogida de las Cáritas parroquiales “para intentar dar una respuesta a las necesidades de una ingente cantidad de familias”. De hecho, la inversión económica ha aumentado un 108% en seis años, pasando de 1.900.000 euros en 2010 a 4.609.387 en 2015. En esta línea, Auxiliadora González ha apuntado el esfuerzo que se está haciendo en Cáritas por “ir más allá” y “acompañar a los beneficiarios de nuestra ayuda, formarlos y estar a su lado”.

Potenciación del trabajo en red

Además se ha potenciado el trabajo en red con otras entidades eclesiales, con organizaciones sociales y con los servicios sociales municipales, “como un medio para evitar duplicidades, mejorar la coordinación y el trabajo conjunto, y conseguir un mayor impacto en las actuaciones”, destacó González.

A la vista de las cifras, son varias las líneas de actuación preferentes de los proyectos de las Cáritas parroquiales: atención de las necesidades de la mujer, la infancia y juventud, los mayores, las familias y las personas sin hogar. Otra de las conclusiones tiene que ver con el modelo de ayuda que se presta desde las Cáritas parroquiales: trabajan por que la ayuda prestada “transcienda al asistencialismo o a la mera cobertura de las necesidades básicas”. Así, respecto al año anterior, ha aumentado un 52,64% la inversión en proyectos de promoción y atención social con diferentes grupos de población (infancia, mujer, mayores, personas sin hogar, inmigrantes…). En total, 2.403 personas han participado en estos proyectos, un 18% más que en 2014.

En la presentación de la Memoria 2015 se han destacado algunas acciones significativas. Son los casos de la empresa de inserción Bioalverde, el proyecto de reciclaje de ropa de Cáritas diocesana de Sevilla o la Agencia de colocación Cáritas diocesana. Además, Pérez de Ayala ha informado de la ayuda de 300.000 euros de Cáritas de Sevilla a dos programas de Cáritas España y Cáritas Internacional para refugiados en origen, “concretamente a dos proyectos localizados en Siria e Irak”.

Una inversión de 4.314.910 euros

La inversión total de Cáritas para el desarrollo de sus actividades fue de 4.314.910 euros, un 7,4% más que el pasado año. De esta cantidad, el 41% se invirtió en las Cáritas parroquiales; el 14% en acciones para el empleo y el 26% en acciones por la inclusión social. El resto de la inversión se destinó a formar al voluntariado, comunicación y gestión económica y técnica de Cáritas. Por su parte, los ingresos ascendieron a 5.055.993 euros, un 4,5% más que en 2014. El 73% de la financiación vino de las aportaciones de comunidades cristianas, socios y donantes y un 27% de subvenciones públicas.

Finalmente, el director de Cáritas Diocesana ha planteado las tres prioridades de Cáritas a la luz de “la realidad que pisa día a día”: facilitar un mejor acceso a la vivienda, procurar un empleo digno y de calidad y, por último, abogar por políticas económicas sociales y solidarias. Preguntado por el desfase entre la anunciada recuperación económica y los datos que se ofrecen en esta Memoria de 2015, Pérez de Ayala ha señalado que “esta recuperación económica no se siente aún a niveles microeconómicos, que es donde trabaja Cáritas todos los días”.